Rafael Leão está teniendo una temporada para olvidar, y el Milan ha tomado una decisión: buscarle una salida este verano.
El que fuera niño dorado de los Rossoneri fue pitado al ser sustituido por la afición del San Siro durante la derrota del Milan por 3-0 ante el Udinese. Su balance general de la temporada es de diez goles y dos asistencias en 26 apariciones, lo que supone un drástico declive respecto a sus hazañas que le llevaron al campeonato hace cuatro temporadas.
El Milan ya no considera intocable al jugador de 26 años y estaría dispuesto a aceptar ofertas tan bajas como 50 millones de euros, a pesar de que a Leão le quedan dos años de contrato, por el que percibe 6,41 millones de euros anuales.
Aunque el Milan no ha recibido nuevas ofertas por él, el internacional portugués no carece de interés en el mercado de fichajes. Chelsea y Manchester United han sido vinculados con él en los últimos meses, mientras que se espera que el Barcelona también esté en la puja si deciden no fichar a Marcus Rashford de forma permanente en verano. Mientras tanto, varios clubes de la Saudi Pro League están listos para lanzarse a por él.
Sin embargo, hay un factor importante que ha estado dictando tanto la forma como la disponibilidad de Leão esta temporada, y que sus pretendientes deberán tener en cuenta.
Según el Corriere dello Sport, el exjugador del Sporting y del Lille ha estado lidiando toda la temporada con pubalgia, un tipo de lesión en la ingle. Esto le ha mantenido apartado del campo durante varias semanas esta temporada y ha afectado a su movilidad y a su capacidad de sprint, ambas integrales a su estilo de juego preferido a lo largo de los años.
Aunque Massimiliano Allegri ha jugado con Leão como delantero centro ante la ausencia de otros atacantes, ha dejado mucho que desear, lo que sugiere dificultades para adaptarse a los cambios de posición.
Las actuaciones pasadas de Leão garantizan que siempre habrá un mercado para él si el Milan decide venderlo, pero todos los implicados —el jugador, el club y sus pretendientes— podrían tener que recalibrar sus expectativas de cara a la ventana de transferencias de verano.








