Rafael Nadal, un verdadero maestro y referente en las pistas de tierra batida, solía enfatizar la importancia de la paciencia y la humildad. La paciencia, para elegir el momento preciso para cada golpe; la humildad, para recordar la necesidad de un esfuerzo constante y diario, pues el talento por sí solo no basta. Juntas, estas cualidades sientan las bases del éxito.
El joven Joao Fonseca posee un talento extraordinario y, con la aplicación de estas mismas virtudes, podría un día recorrer el camino hacia la cima del tenis.








