Mientras el martes fue un día para los titanes del tenis, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, quienes dominaron sin esfuerzo la arcilla roja de Montecarlo, el miércoles en el Rolex Monte-Carlo Masters sirvió como un crudo recordatorio del brutal desafío que esta superficie representa.
El abrupto cambio de pistas duras a tierra batida sigue siendo una de las transiciones más exigentes en el tenis profesional. La jornada fue testigo de las inesperadas derrotas de cuatro jugadores cabeza de serie, y un quinto apenas logró evitar la eliminación. Esta implacable arcilla demostró ser un adversario formidable para muchos.








