En el partido de ida de los octavos de final, el Arsenal se encontró en desventaja al inicio de la segunda mitad. Un cabezazo de Andrich había ilusionado al Bayer Leverkusen con una victoria. A pesar de la presión constante, el equipo de Mikel Arteta luchaba por crear oportunidades de gol claras.
Cerca del final del partido, una falta cometida por Tillman sobre Madueke dentro del área de penalti cambió el destino del encuentro y ofreció a los Gunners la oportunidad de igualar el marcador en los últimos instantes.








