Colby Covington, conocido por su histórica lealtad hacia la UFC, ha lanzado una furiosa crítica contra la promoción, acusándolos de trato injusto y de obstaculizar significativamente su carrera. Después de casi 12 años dedicados a la organización, Covington, de 38 años, se siente marginado y completamente subestimado.
Covington afirma que la UFC lo ha mantenido inactivo durante 14 meses, sin ofrecerle una sola pelea a pesar de una obligación contractual que estipula tres combates anuales. “No me están dando la oportunidad de ganar”, declaró el luchador, enfatizando el grave impacto financiero que esta inactividad ha tenido en él.
Sumando a su creciente frustración, Covington reveló que la UFC le impidió competir en un esperado combate de lucha libre de Real American Freestyle (RAF) contra Arman Tsarukyan. Él considera esto una flagrante contradicción a su estatus de “contratista independiente”, argumentando que la promoción lo trata en la práctica como un empleado al dictar y restringir sus actividades fuera del octágono. “¿Cómo tiene sentido eso? Somos contratistas independientes, pero me están tratando como a un empleado”, cuestionó con indignación.
El peleador también rememoró agravios pasados, incluyendo lo que describe como el “robo” de su título interino. Afirma que el título le fue retirado injustamente porque se negó a pelear con solo cuatro semanas de aviso, después de haberse sometido a una cirugía nasal y de haber completado recientemente una extenuante pelea de campeonato de cinco asaltos. Esta decisión, según Covington, le costó lo que habría sido el mayor pago de su carrera.
Expresando una profunda y constante frustración, Covington siente que ha sido continuamente irrespetado a pesar de su compromiso de larga data con la UFC. “Me han tratado mal durante toda mi carrera”, lamentó, subrayando su profunda decepción después de años de desempeñar lealmente el “papel de la compañía”, solo para que se le negaran sistemáticamente las oportunidades de pelear y, por ende, de ganar dinero.








